Cambio de planes.. Parvati Valley, Israel Embassy, y la soledad de Shoja



El bus se detuvo y yo salí corriendo.. Me subí al techo y rápidamente bajo la fuerte lluvia q apenas comenzaba, coloqué a ambas mochilas el cobertor impermeable para tal fin… el bus llevaba ya más de tres horas rodando.. Aun faltaban dos.. Manali, Banjar, Kasol.. Ese era el itinerario… y Kasol, en el Valle de Parvati, nuestro destino final….

El paso hacia Leh estaba definitivamente cerrado y ya descartado en nuestros planes.. Laddak, aquel reino perdido y misterioso en medio del desierto de altura quedaba ya para una futura aventura… Kasol parecía ofrecernos paz, tranquilidad, clima y entorno montañero, un poco mas de Himachal Pradesh y de sus cumbres nevadas….


Al pasar el “old bridge” encontramos el Moon House, recomendación expresa de nuestros recién abandonados amigos de Vashist.. Así que una vez ya instalados en nuestro nuevo alojamiento, parecía el momento oportuno para salir a explorar este pueblo, casi aldea, que nos recibiría por los próximos días….

 

Llamaba la atención que todas las inscripciones de hoteles, guest houses, cafés, tiendas y demases comercios estaban en hindi y en hebreo … :S … la presencia de turistas occidentales delataba que estábamos en un destino apreciado por los viajeros.. Solo que no nos habíamos dado cuenta aún que se trataba en un 90% de turismo israelí….razón por la cual todo el mundo asumió que nosotros éramos también judíos venidos desde Israel siguiendo los pasos de tantos y tantos….


No mucho, o más bien poco, tiene este pueblo que ofrecer.. Lo cierto es que la tranquilidad del lugar era, y sigue siendo, su principal atractivo…. Se trata de un valle muy cerrado, con las montañas muy cerca una de la otra, con el río Parvati, en honor a la diosa del mismo nombre, serpenteando y resonando de manera casi omnipresente…

Un hermoso puente colgante cruza el río hacia la otra orilla… orilla esta mucho menos poblada y mil veces mas rústica… cruzamos el puente, seguimos el sendero y unos 40 minutos después llegamos a una perdida aldea llamada Chalal… bellísimo asentamiento perdido entre pinos y montañas, donde, curiosamente, la marihuana crece de forma silvestre.. Monte que crece como monte…. Resultaba llamativo ver plantaciones enormes de Cannabis por doquier…. Casas de piedra… los mismos pañuelos en las cabezas de sus mujeres…. vacas… paz.. Inmensos picos nevados… hermoso paraje… la lluvia nos obligo a tomar refugio en un “bar” y par de coca colas después, ya partíamos de regreso a Kasol…..

La vista panorámica desde la orilla contraria del río nos permitió tener una idea más elaborada de Kasol.. Y nos ofreció unas hermosísimas plantaciones de trigo en su parte alta, con sus templos y muy básicos Guest Houses que, definitivamente teníamos que visitar….

La estancia en Kasol fue placentera…. Buena comida… buena atención…. Un ejército de arañas en nuestro hotel.. hermosas vistas.. Buen clima.. Sin embargo, más rápido que tarde nos dimos cuenta que Kasol iba agotándose para nosotros… así que, decidimos buscar nuevo destino… queríamos seguir unos días más en las montañas.. Los Himalayas parecen tener cierto efecto adictivo que te hace difícil dejarlos así por así… de modo que tras investigar un poco, dimos con Shoja, pequeñísima aldea, remota y solitaria, apartada del circuito turístico, lo cual, todo junto, pintaba muy muy bien…

Así, dijimos adiós a Kasol, a sus plantaciones, a sus cerrados paisajes.. Al Parvati river, a la horda de israelíes, a las arañas, y nos embarcamos, como no, en un incomodísimo autobús sin tener muy claro a dónde nos llevaría, ni cómo ni cuándo llegaríamos a Shoja.. Lo que si estaba claro era que tendríamos un largo día por delante… lleno de autobuses, baches, curvas, mochilas en el techo, y demases indianidades a las que ya comenzábamos a acostumbrarnos…

El primer bus nos llevó hasta Buntar, feo pueblo de paso, en el que las rutas de buses que se adentran el la montaña en cualquiera de sus direcciones, coinciden en una bulliciosa y polvorienta estación… una vez allí, no fue fácil saber qué bus tomar ni en qué dirección… sin embargo nos enteramos que debíamos llegar a Banjar y de ahí buscar cómo llegar a Shoja… era el último bus que partía a Banjar… y lo cogimos en el último segundo… un bus pequeño, hecho para personas pequeñas, acostumbradas a estos trotes…. La experiencia no fue muy diferente a la de otros trayectos en bus, salvo porque en cierto tramo, en el cual el techo estaba atestado de pasajeros, el chofer me indicó que mejor me subiera al techo y así llevar vigiladas nuestras mochilas…. Y así transcurrió la última hora de las 4 de viaje… en el techo.. Con el viento sabroso en la cara… con vistas inmejorables.. Valles, montañas.. Ríos… y con las mochilas a buen resguardo… Banjar… Banjar… Banjar!!!!! Llegamos… mochilas a tierra… y a buscar cómo carajo salir de ahí y llegar a Shoja…

Dada la hora, no había más servicio de buses hacia nuestro destino hasta el día siguiente… tendríamos que pagar un taxi… y lo hicimos… duele la cantidad… y más sabiendo que se trataba de no más de 30 Km… pero una vez visto el estado de la carretera entendimos que fuese un servicio costoso… el amigable taxista nos llevó a un buen guest house, por petición nuestra.. Y fue así como llegamos al Fort View Home Stay…. Comenzaba a anochecer… no había luz en la aldea.. Tomamos la habitación del piso superior… en medio de un pasillo con un gran ventanal… el baño afuera de la habitación….

La cena fue muy correcta.. Preparada por el dueño del hotel… éramos, y fuimos, los únicos huéspedes… y el cansancio nos venció muy pronto…. Al día siguiente, salimos a caminar, y patear un poco las montañas… siguiendo la recomendación del personal del Fort View, caminamos por la carretera hasta un pequeño sendero que nos llevaría hasta unas cascadas en medio del bosque de pinos… el día parecía ser el adecuado para una excursión…. El bosque de pinos, las ocasionales orquídeas, la cordillera nevada… el valle inmenso plagado de plantaciones y pequeñas aldeas nos mostraba una hermosísima cara de los Himalayas Indios…. El paisaje era sobrecogedor…

Tras una caminata bastante tranquila llegamos a un pequeño arroyo que descendía entre rocas formando una serie de pequeños pozos de agua gélida en los que no pude dejar de bañarme… el buen sol que nos acompañaba invitaba al agua… sin embargo, pronto comenzó a nublarse, señal de que debíamos volver, y así hicimos… recorrimos de vuelta el camino, haciendo algunas fotos, hasta llegar de nuevo a la carretera, donde ya comenzó a llover suavemente… apuramos la marcha y al llegar al hotel, se desató una tormenta de enormes proporciones…

Nos sentamos en nuestro ventanal con privilegiadas vistas del valle y fuimos testigos de cómo se desarrolla una tormenta eléctrica en lo alto de las montañas… de cómo se mueve.. La fuerza de la naturaleza en su máxima expresión… una buena botella de vino hubiese sido el acompañante perfecto… sin embargo quedará para el recuerdo la experiencia de estar a pocos metros de los relámpagos… los ensordecedores truenos.. …. …..

Al día siguiente recorrimos la aldea, hablamos con sus pobladores, nos adentramos por otros caminos y descansamos merecidamente… nos dimos cuenta que Shoja ya había ofrecido el descanso que necesitábamos, y ávidos de nuevos destinos y con una lista de lugares por visitar, decidimos embarcarnos en una interminable jornada de buses y buses y buses para llegar a Rishikesh… nos despedíamos así de las montañas…. Con la certeza de un pronto reencuentro.

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Pañuelos, vacas y los baños publicos…Vashisht….

 

Esta esplendida y sonriente aldea, nos enseña una desconocida y pacifica cara de India.

 

5am…Manali….. Valle de Kullu….. Himachal Pradesh…. 100 % Himalaya….

 

El autobús nos dejo en un descampado rodeado de grandes montañas y todavía un oscuro parking con taxistas al acecho de los blanquitos que llegaban a su valle, concretamente en Manali. Decidimos esperar a la Argentinian people … ya era la tercera etapa que coincidíamos… esta vez…Manali-Vashist… nos trasladábamos, por coincidencia en diferente transporte pero a la misma hora…. …. viendo que no llegaban, pensamos que les habrían subido a Vashisit, 4 Km. al norte de Manali. Negociamos un taxi y nos cobraban 200 rupias, apareció un autorickshaw y nos cobro 100 rupias, así que allá vamos!!

 

5.30am… autorickshaw… camino a Vashist la carretera se abre junto al río y unas preciosas montañas nevadas aparecen ante nuestros ojos… emocion…frio…amanecer…. Impresionante…

Nuestro vehículo, nos dejó en la entrada de la plaza de la aldea., donde reside el templo no se que..jejeje… y enfrente otro templo mas grande… la misión number one era buscar habitación.. Aunque la hora no era la más propicia para ello… Decidimos girar a la derecha y subir por una simpática calle donde residen dos tiendas de comestibles y unos baños publicos, buenísimo!! El pueblo amanecía con la campanita del templo y los baños llenos de jóvenes chicos… se trata de un pequeño recinto vallado con una piscina mini y enfrente dos flamantes chorros de agua donde se lavan los cacharros de la cocina o la ropa… al lado, una puerta que dice ladies, con un baño más pequeño para ellas.

 

Comenzamos a buscar guest house, algo complicado a esa hora ya que recién amanecía y no todos estaban on. Pateando las calles llenas de escaleras con las mochilas..

 

Aparecen forasteros al frente!! Su autobús se había entretenido.. Algo normal en este país,. Dejamos las mochilas todas juntas y, mientras unos buscaban albergue, otros vigilaban las cosas.. La mejor búsqueda de alojamiento sin la pesada carga por la aldea…. Al final, y media hora después, no encontramos habitaciones para todos en la misma casa, aun así, se comunicaban nuestras terrazas de un lado al otro del pueblo. Nosotros nos quedamos en Zuries family house… Por el momento la mas agradable, con un baño a estrenar y una terrazota con unas enloquecedoras e hipnóticas vistas. Todo un deleite de bienestar. En nuestra terraza solo habían dos habitaciones, así que a disfrutar del buen tiempo, los mates, el chai y más…

 

Amelie, también coincidiendo por segunda etapa, se alojaba con Karina, nuestra vecina por tercera vez, en el piso de abajo, fue quien se encargó, voluntariamente de averiguar cómo, cuándo, dónde y a cuánto seria el vuelo en parapente… todos estuvimos de acuerdo en que, pese el culillo, queríamos vivir la experiencia… todos menos Karina, q aceptó a acompañarnos y tomarse un día mas relajado y esperarnos a la bajada con la adrenalina del momento… Nos dirigimos a Himalaya Extreme, tienda donde se puede contratar servicios de trekking y otros deportes de montaña, a encontrarnos con el grupo y los guías, 1350 rupias, con el descuento previo por ser grupo, un koffee y a la camioneta con el acojone del momento.

 

Llegamos a Solang. Nos toca subir la montaña para tirarnos ó pagar 400 rupias por el teleférico. Decidimos por mayoría, caminar hacia arriba. 45 minutos con un par de paradas. Pusimos los nombres de todos en un gorro para así tener un orden, cosa que luego no funciono. Llegaron nuestros guías del aire y ahí íbamos cada pocos minutos se tiraba uno. El viento mandaba.

 

Uf… mi turno!! Acojone máximo… todo en su sitio, mosquetones cerrados…. En mi puesto ya atada con mi guía y plof.. El viento me tira al suelo, me levanto comienzo a correr y a los dos pasos estaba volando.. Uuuuuuuuuuaaaaaahhhhhh!!!!!! Muy muy alto, después de unos siete minutos… ya estábamos preparando el aterrizaje… ni idea!! Nadie nos había explicado nada antes… el guía me dijo que levantara las piernas y cuando parecía que llegábamos a la copa de los pinos, giro y ahí estábamos llegando a la pista con un aterrizaje perfecto y lleno de exaltación. Suerte tuvimos al llegar, en esa pista había bastante gente y algunos se chocaban al llegar con grupos de gente… divertidísimo!

Otra excelente experiencia , fue ir a lavar la ropa a una zona, donde solo van mujeres, lavan su ropa, sus ollas y las vacas vienen a beber durante su paseo. Jaleo máximo cuando aparecen las vacas. Te invaden el poco espacio que es el lavadero. Rápidamente tienes que sacar tu ropa de debajo del chorro de agua porque te lo pisan todo. Lo pase genial… blanquita en tierra de vacas y simpáticas señoras de interesante vestido de montaña con el pañuelo tan colorido en su cabeza.

Entre esos días, estuvimos paseando por Manali y Old Manali. Ideal para hacer las compritas para el frío, un poco de rica fruta y comer en uno de sus restaurante hindus con la cocina en la calle. Sentados en medio de la ramblita de Manali gozamos de nuestro lunch, mientras nos quitábamos de encima a varios personajes, denominándose masajistas con su cestito de aceites en la mano.

 

En Vashist, pasando por el lavadero de mujeres, siguiendo el camino todo recto, recto, recto y continuando por un trozo de bosque, llegamos al templo de…. Y a la waterfull que leva el mismo nombre, ese trayecto no mucho mas de 30min caminando. .. Una vez allí subimos por un lado hasta llegar a un pocito de agua con una roca gigante donde nos sentamos un rato a observar otra maravilla de la naturaleza…

 

Al bajar, nos dirigimos a ver el pequeño templo… donde un simpático y joven aldeano que cada día pasa ahí un buen rato con sus vacas, nos invito a sentarnos en el césped con él, mientras nos explicaba un poco que los dioses hindúes habitan en las montañas, el cómo ese valle era el santuario de uno de ellos, nos contó de Shiva y de Parvati, nos mostró los mantras que caligráficamente escribe y nos mostró su espiritualidad que es finalmente su forma de vida…

 

Ya pasado un buen rato, camino a casa, paramos a reponer fuerzas con un chai tea en un agradable chill out sumergido en medio del bosque, a paso ligero acabó nuestra jornada a causa de la lluvia.

 

El Rotang Pass, a mas de 5.000 metros de altura, aun cerrado, impidió que siguieramos la ruta hacia Keylong y Laddak, tal como pensábamos.… Leh, y el pequeño Tíbet tendrían que esperar.. Un próximo viaje.. Esperemos que pronto… el valle de Parvati se nos ofrecía como la alternativa más apropiada para continuar en nuestro espíritu de montaña… los himalayas son difíciles de abandonar..

 

Y Vashisht quedó atrás… tras varios días retrasando la partida.. Ese ambiente pacífico y tranquilo, ese aire de aldea, el Suryes family house, Nitu y Monuah, los baños.. Las vacas.. Los pañuelos… de nuevo a los buses!!!!!

 

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Mcleod… desde el exilio tibetano

Y de repente desde el autobús divisamos las primeras vistas de cumbres nevadas… un macizo montañoso imponente se levantaba sobre verdes laderas, hasta rocosas cumbres cubiertas de nieve.. La carretera serpenteaba y nosotros no dejábamos de decirnos entre nosotros…. Miraaaaa el Himalayaaaaaa….. cooooñooooqueeeguaaaapoooo!!!… Las 12 horas de tren sleeper, mas las tres que llevábamos saltando dentro del bus poco importaban ya… el norteño estado de Himachal Pradesh nos daba la bienvenida… la capital del exilio tibetano ya estaba cerca… un par de horas más tarde ya llegábamos…

El bus se detuvo, bajamos las mochilas del techo y unos franceses que cogerían el autobús para hacer el trayecto contrario nos recomendaron un hotel, el Shiv Shakti, en medio de un bosque de pinos… nos pareció una opción magnífica después del ajetreo sin parar de la capital… así que mochilas al hombro nuevamente, tuvimos que caminar unos dos kilómetros, en la vía a la vecina Dharamkot, hasta encontrar nuestro hospedaje… un simpático señor hindú nos mostró la habitación y decidimos tomarla… doscientas rupias la noche parecían una solución perfecta… sin embargo, dada la lejanía con el centro de Mcleod y el precario estado del hotel, tuvimos claro desde el primer momento que más pronto que tarde cambiaríamos de “casa”…

Llama la atención, desde el primer momento, el hecho de estar en un pueblo en India, pero que es evidentemente otra cultura la que se respira, otra raza la de sus pobladores, otra manera de relacionarse con el turismo… en resumen, otro país… estábamos en el llamado Tíbet Indio, rodeados de monjes budistas, con sus características vestiduras color vinotinto… y nunca supimos si por estar en la montaña, si por el ambiente eminentemente budista o por el respeto que se tiene por el Tíbet, pero lo cierto es que en este pueblo se respira una paz que no habíamos visto antes… y fuimos testigos del arraigo de la cultura, costumbres y creencias que miles de tibetanos que allí viven, mantienen intactas pese a los intentos que desde el gobierno Chino ha hecho y sigue haciendo por defenestrar definitivamente… está claro que, al menos en ese territorio, el de la humanidad, China ha perdido la guerra…

En 1959 miles de tibetanos tuvieron que huir, teniendo que dejar atrás una digna vida en su país natal, vivían con pocos recursos pero felices. El XIV Dalai Lama, Tensin Gyatso lideró un exilio, acogido por India, y allí se establecieron, manteniendo sus formas de vida y pensamiento.

Dos angostas calles paralelas de unos 150 metros constituyen el eje central de Mcleod… a un extremo de estas está la “plaza central”, mientras que en el otro comienza la concurrida Temple Road, vía que baja cerca de un kilómetro hasta el principal templo, el templo del Dalai Lama, el cual se encuentra a escasos metros de su despacho y residencia oficial… Más allá de estas dos calles principales, Mcleod es un laberinto de escaleras y pequeños pasillos por los que se accede a los diversos guest houses, restaurantes, tiendas, o sencillamente a las casas de los pobladores… se trata entonces de un laberinto interesante y divertido de descifrar…

Mientras conocíamos el pueblo y sus rincones, aprovechábamos para buscar una mejor opción de hospedaje… y fue así como dimos con tantos y tantos recónditos guest houses al final de eternas escaleras, que con sus muy peculiares bares y terrazas le dan ese toque especial a este poblado. En el jardín del Shree Guest House, mientras preguntábamos si tendrían habitación para nosotros, Michel, un entrañable australiano residenciado en india, nos ofrecía una de las habitaciones que el tenía alquiladas, y fue así como el Srhee se convirtió en nuestra vivienda temporal…

Fue mucho lo que pateamos en Mcleod… caminatas que nos llevaron a sitios increíbles, llenos de personalidad y con la marca tibetana que tanto le aporta… desde un recóndito taller de tatuajes, una pequeña escuela de danzas típicas, centros de meditación en lo más intrincado del bosque, Stupas rodeadas de pinos, familias enteras de monos en perfecta armonía con nosotros… y un larguísimo etcétera que nos tomó varios días completar…

El camino llamado Kora, rodea por completo la colina en la que se encuentra el templo principal… un sendero avanza por el bosque, en la que cientos de piedras tienen tallados en sánscrito mantras y oraciones que no entendíamos, pero que no por ello dejan de transmitirte la profunda religiosidad de esta cultura… banderas tibetanas de colores entre los árboles acaban de transportarnos al techo del mundo… larguísimas hileras de ruedas de oración van dando paso a pequeños templos, altares y stupas, hilera que se ve interrumpida por nuevas ruedas de oración, esta vez de dos o tres metros de altura… y así avanza… en presencia de monjes rezando… hasta llegar al otro lado del templo…

En este mismo recinto se encuentra un pequeño, pero muy completo museo del Tíbet… en el que básicamente te recrea la masacre llevada a cabo por manos chinas, y se recuerda cómo era el Tíbet antes de esta invasión… una película que proyectan diariamente testifica por medio de imágenes este hecho, a la vez que profundizan en algunas de las creencias de esta doctrina, así como en la figura de su líder espiritual, el Dalai Lama.

El 7 de octubre de 1950, 40.000 soldados chinos invadieron Tíbet, el cual solamente disponía de 6.000 de estos, dando lugar a una injusta masacre por desear tierras de otros. Destruyeron mas de 6.000 templos, monasterios y estatuas tibetanas. Clara muestra de lo que es una “Violación de los derechos humanos “, aun en el día de hoy, te avisan que si decides viajar a Lasha capital de la Región autónoma de Tíbet, no se te ocurra, tener nada que te identifique como simpatizante del pueblo tibetano o el Dalai Lama, injusto es el hombre y el pueblo que es mas grande que el, no puede conseguir por el momento inmunidad de semejante mente como la del gobierno chino.

 

Fuimos testigos de cómo una tarde se reunió la gente en el centro del pueblo y, con velas todos ellos, macharon tranquilamente al templo, al rendirse a la figura del Dalai. Recitando mantras llegamos hasta el templo, donde nuevamente entre cánticos y oraciones acabamos otra vez y sorprendidos de las formas, de la entrega y de la espiritualidad de los tibetanos… hermoso momento…

Caminamos hasta bagtshu siguiendo el rastro de un curso que parecía interesante… pero tras no ser posible de contactar con la persona que lo impartía, quedó completamente descartado… fuimos luego a Tushita Meditation Center, en Dharamkot, a buscar información sobre sus actividades y pese a no encajar con nuestras agendas de viaje ni con nuestras inquietudes, pasamos un par de horas allí, disfrutando de las acogedoras instalaciones y de la paz que allíse respira, y luego viendo un documental que proyectaban a esa hora “unmistaken child”…

Siguiendo la recomendación de Michael, hicimos un paseo que tras unas tres horas de caminata nos llevó a las conocidas como Kallu Waterfalls… en primer lugar teníamos que llegar a Dharamkot, siguiendo el camino corto.. una vez en la parte alta de esta vecina localidad, seguimos caminando con tres chicos locales, quienes nos indicaban la ruta a seguir mientras conversábamos de la manerazas distendida posible… hora y media después, llegábamos al pequeño templo de Kallu…hermosísimo lugar en el que se dominan dos valles diferentes y desde donde las innumerables aldeas que pueblan las montañas nos regalaron un momento paisajístico inolvidable… aun nos faltaban 45 minutos para llegar a nuestro destino, esta vez ya por un sendero mucho más pequeño, mucho mas montañoso… y mucho más montañero… de un denso bosque pasamos a escenarios rocosos, y de nuevo a un bosque, hasta que el sonido del río nos indicaba que no faltaba tanto… y pese a un pequeño percance, aunque gran susto, en los últimos metros del camino, el paseo fue encantador… nos bañamos en aguas casi congeladas, riachuelos del deshielo que, formando pequeños pozos naturales, eran un escenario perfecto para tener ese contacto con el Himalaya mismo… comimos lo que habíamos llevado, bebimos un masala tea en el improvisado “Waterfall cafe” y emprendimos la vuelta… nuevamente nos deleitamos con las magníficas e inmensas vistas que esta montaña nos ofrecía y, algunos kilómetros después ya estábamos de vuelta en el Shree Guest House…

Y así fueron pasando los días en Mcleod, entre sabrosísimos tes, algunas dolencias estomacales, ciertos resfriados, paseos por el bosque, visitas al médico local … y cuando nos dimos cuenta, éramos un pequeño grupo de viajeros que compartíamos la estancia en esta localidad… un grupo de argentinos que conocimos en Delhi, trotamundos incansables, llenos de historias de viajes (viajeporafrica.blog spot.com), una pareja de chilenos en plena vuelta al mundo (lwww.lasvueltasquedalavida.cl), una chica francesa que disfrutaba de sus ultimos días en India tras trabajar en Delhi por unos meses, y una chica argentina que conocimos en el hotel de Delhi y que al coincidir con nosotros nuevamente en el mismo hotel, compartió con nosotros bastante tiempo y unos cuantos mates en Mcleod… Muchos de nosotros continuaríamos luego en dirección a Manali, por coincidencia el mismo día…

 

 

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De las proporciones y otras indianidades…

 

Cosas curiosas vamos encontrando a medida que nos adentramos en este país lleno de países, y lo vamos “entendiendo” mejor… al ya descrito uso del papel de periódico se les une la facilidad para dormir en el suelo… el manifiesto cariño que se profesan públicamente los hombres… los letreros de “prohibido fumar y escupir”… la locura con la que conducen sin importar cuan ancha o angosta sea la vía… el hecho de encontrar, junto a los perros callejeros, un grupo de vacas callejeras… donde break fast se escribe con dos palabras separadas, al igual que to night. Sin embargo, es en el tema de las proporciones, en cuanto a dinero, donde hemos visto ejemplos más que llamativos…

 

Llama la atención que un rollo de papel del baño (toilete paper) cueste entre 25 y 40 rupias, lo cual es más o menos lo mismo que un paquete de cigarrillos, un buen zumo natural, o un buen gorro de lana, muy bien tejido… sin embargo es un tercio, o hasta un cuarto, de lo que puede llegar a valer una cerveza (pocas veces fría) entre 100 y 120 rupias, monto suficiente para tomar 10 ó 12 chai teas, o conectarte hasta tres horas en cualquier cyber café… y, con muy poco más y bastante de regateo, suficiente para cambiar tus gafas de sol, piratas, claro está… mismas 100 rupias por las que compras un CD con el video que han grabado de tu descenso en parapente, un mapa de Delhi, o un juego de ajedrez de madera, tallado a mano…

 

El alquiler de una moto, en ciertos destinos, no dista mucho de este precio por dia… 150 rupias, que sin darte cuenta se te van en dos rickshaws, o una mushroom pizza… misma cantidad con la que te compras una guapísima camisa indiana, aún sintiendo que podrías encontrarla más barata… o asistes, si así lo quieres a una clase de yoga.. O trasladarte, ida y vuelta dos personas, de Delhi a Agra en tren de tres horas… donde tendrás que gastar, la desproporcionada suma para extranjeros de 750 rupias para entrar en el Taj Mahal, contra las 25 que pagan los indianos, lo que bien nos valdría para un siempre necesario rollo de papel!!

 

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El Taj Mahal, y su ciudad no muy Agra-ciada

Lo cierto es que ya hacen varios días que estuvimos en Agra… dos semanas más o menos… el día antes de dejar Delhi… en días previos nos había surgido la duda de si pernoctar allí y así dedicarle más tiempo a esta pequeña ciudad… más bien, una ciudad “apendizada” a un monumento, el Taj Mahal…

El tren partía desde la estación Nazimudin, ubicada en el nuevo Delhi, a eso de las siete de la mañana… rickshaw previo, estábamos puntualmente para tomar nuestro tren… second class… tres horas por delante que transcurrieron muy tranquilas.. Chai tea… coffe milk.. Y poco más… típica conversa con el vecino de asiento… el hindú y/o el turista… no tan normal fue la orda de hindús trasvestidos, bien vestidos con sus saris, ataviados con tantas joyas como cualquier mujer de este país, bien subid@s a sus tacones, cosa que ya habíamos visto en menor magnitud, quienes con todo el descaro, o la descara, van pasando por todo el vagón, con su mejor sonrisa, pidiendo dinero… lo más fuerte es que la gente les suele dar, según conocimos luego, temerosos de una maldición que puedan proferirle… supimos también un poco de que forman parte de una mafia de la que nunca salen una vez ingresan.. Y que se ganan la vida con extorsiones basadas en la amenaza del mal de ojo o cuestiones de este tipo… ell@s bajaron en la siguiente estación, aun sonrientes, con el bote recogido, y los pasajeros tranquilos de no llevar consigo la maldición, y con diez o veinte rupias de menos…

Al llegar a Agra un ricshaw nos acercó por 75 rupias a pocos metros del Taj Mahal… nos ofreció un tour de todo el día por 400 rupias.. Y así llevarnos a conocer los otros reclamos turísticos de la ciudad… tras un no por respuesta fuimos a tomar el desayuno antes de entrar en el complejo del Taj….

El sistema para comprar las entradas es muy sencillo… hay muchas ventanillas y una cola muy larga delante de cada una de ellas… en la última, que es la correspondiente a los turistas extranjeros, tiene mucha menos cola… las personas que integran las muchas colas largas, léase los hindus, pagan veinticinco rupias por entrar.. Los de la última ventanilla pagamos 750… No obstante para llegar a la ventanilla ya habrán llegado unos diez o doce “vendedores de entradas que te facilitan el proceso…”

Pese a que al cambio sigue siendo una entrada justa para visitar un monumento de esta magnitud, parece exagerada la diferencia de precios… ahí queda la reflexión… eran las diez de la mañana.. Cerca de las once…

Entrada en mano nos encontramos ya en la puerta misma… nótese que hay 4 puntos de acceso, nosotros nos encontrábamos en la entrada Este… se te ofrecen nuevos facilitadores, que te llevarán directo al principio de la cola (realmente larguísima), cola que los turistas, también hay que decirlo, nos ahorramos por completo… nuevamente no nos timaron!!!… los controles de seguridad son nuevamente rigurosos y, separados por sexos, revisan y cachean bolsos, mochilas, bolsillos y todo el etcétera posible… sin embargo te preguntan.. ¿llevas encendedor? Y respondes.. No… y ellos se fían… me gustó eso..

Ya una vez adentro, descubrimos que el Taj Mahal, también en directo, es realmente espectacular… la imagen que uno tiene en la cabeza es la que tienes ahora enfrente… no decepciona… los jardines.. Las fuentes. Y al fondo, levantado, blanco… imponente… impresionante.. El Taj Mahal…

Una foto… otra .. Avanzamos, acercándonos al edificio en sí… a la tumba…. al mausoleo… el sol del mediodía nos recordaba que habíamos olvidado comprar agua… sin embargo la sensación de estar allí, bien servia para olvidar la sed….

Sobra decir que para entrar a conocer el monumento por dentro hay que descalzarse… lo que no solemos tomar en cuenta es que el suelo esta ardiendo… y que la cola, que rodea toda la construcción, puede hacerse interminable si tienes los pies directamente sobre el piso… existe una especie de medias que se usan recubriendo el calzado que tengas, y tuvimos que usar unas de esas…

La visita interior es un poco decepcionante… está muy oscuro… poco puede verse.. La cantidad de gente que hay dentro es desproporcionada con el tamaño de las estancias… por lo que no es fácil apreciar los detalles propios de la construcción y ornamentos, que no faltan, por lo que más rápido que otra cosa estábamos de vuelta afuera…

Agobiados por el calor nos tiramos un rato a la sombra… y así poder, tranquilamente, disfrutar de unas inolvidables vistas del Taj… la visita llegaba a su fin… ya no había mucho más que hacer.. No faltaron quienes se quisieron hacer fotos con nosotros.. Grupos de amigos… familias enteras.. Una bebita que hicieron fotografiar con Susana.. Los fenómenos del circo pasaron por el Taj Mahal…

Teníamos por delante unas 5 horas hasta la partida de nuestro tren… poco hay que relatar de ese tiempo… buscamos una buena terraza donde (no) tomar una cerveza fria… luego cambiamos a otra… y así llegó la hora… el tren de vuelta transcurrió sin sobresalto… de nuevo en Delhi… última noche en la capital…

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Never Give Up….

No matter what is going on / Never give up / Develop the heart / Too much energy in your country / is spent developing the mind / instead of the heart / Develop the heart / Be compassionate / Not just to your friends / but to everyone / Be compassionate / Work for peace / in your heart and in the world / Work for peace / and I say again / Never give up / No matter what is happening / No matter what is going on around you / Never give up

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NUNCA TE RINDAS

no importa que esta pasando /Nunca te rindas / Desarrolla tu corazon / Mucha energia es gastada en tu pais / desarrollando la mente / en lugar del corazon / Desarrolla el corazon / Se compasivo / No solo con tus amigos / sino con todos / Se compasivo / Trabaja por la paz / en tu corazon y en el mundo / Trabaja por la paz / y di otra vez / Nunca te rindas / No importa que esta ocurriendo / No importa que esta pasando alrededor tuyo / Nunca te rindas.

XIV Dalai Lama.

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El antagónico uso del papel de diario en España e India…

¿ Para que utilizas este tipo de papel? Que uso le das? Limpias los cristales con el? Aquí se come con el….

En España, el uso de este tipo de papel es muy limitado, en comparación a las muchísimas opciones que le dan en India. Es sorprendente como cambian las costumbres entre culturas, lo que para unos es antihigiénico, para otros es hasta un mantel, una sabana en un banco ó en la acera para echar una siesta… ¿ Cuantos periódicos hemos tirado? Las primeras semanas, las pasaba alucinada viendo la normalidad de este uso…

La primera vez que vi, que lo utilizaban para la comida, pensé… noooooo!! Yo paso de comer con eso… y como ya sabéis… nunca digas nunca…. acabé comiendo en el tren, un riquísimo Vada Pav, bollito con una bola, tipo buñuelo de patata con chili verde, más que bueno, aunque si aún más picante. Acostumbrada a tener una servilleta en la mano cuando comes un bocadillo… se hace extraño y chocante, utilizar este papel, para ellos es algo tan normal que acaba siéndolo para ti tambien…

Paseando por Old Delhi, encontramos un señor que vendía galletas de mantequilla en su pequeño carrito, tenia una especie de wok tapado y carbón ó algo así, para calentar e ir cociendo las galletas, decidimos comprar unas cuantas y la sorpresa de nuevo fue la bolsita muy bien elaborada para guardarlas, era de papel de diario…. Aaahhh!!! La tinta que están calientes!!!! Nada… limitaciones de nuevo adiós… las galletas estaban de rechupete y nuestro estomago genial… jejeje… seguramente, si las dejamos un buen rato en la bolsa son galletas de noticias…. En Pune, compramos unas galletas variadas en una pastelería, es una pasada ver como hasta te lo atan con un cordelito para que puedas guardarlas en tu mochila y después vas a comerlas y estas buenísimas… allí que te lo sirven con papel timbrado carísimo con su registro sanitario y el nombre de la tienda y mira en India, las letras del papel… son sucesos… ó crucigramas…

El uso que más me gustó, fue en Goa en el Saturday Market, había una tienda muy barata y con el mismo precio para todo, a mi que me divierte a tope rebuscar en esos puestos, entré y… esta vez no había montoncitos, estaba todo colgado y ordenado…. Mire por encima algunas perchas y parecía que no era mi tipo de ropa pero me fui al otro perchero y yeah!!! Ahí había una falda de piel, de mi talla y nueva… ñam ñam… megaprecio y a la bolsa!! Era una bolsa típica de shopping con sus asas de cuerda, hecha a mano, con papel de diario, con una etiqueta pegada de Sahodaya, un centro de enfermitos mentales. Me encantó!

Todo esto, me dio para pensar bastantes días, ya que en diversas ocasiones este papel nos ha acompañado, como veis, ya sea para la comida, fría o caliente… para bolsas… en algunas tiendas tipo colmadito, también te la dan…ni estoy a favor, ni en contra de esto, solo.. me causa algunas preguntas…

¿como en mi país hay tantos impuestos y controles sanitarios? ¿tanta enfermedad? ¿está en lo que comes? ¿o en lo que piensas sobre lo que comes? ¿hasta donde puede llegar el ser humano si se olvida de ciertas limitaciones impuestas por otros??…..

 

 

 

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